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Cómo empezar a sostener hábitos cotidianos

Hábitos cotidianos: cómo empezar

¿Querés empezar a sostener hábitos cotidianos, pero sentís que no das a basto con todo lo que hacés?

Tengo la información que necesitás para empezar a sostener hábitos cotidianos, incluso si no das más de agotada.

Muchas veces sentimos que no somos capaces de organizarnos para hacer ni siquiera una cosa más. Y cuántas menos ganas tengamos de hacer dicha actividad, menos nos vamos a poder organizar para ello.

Acá estamos hablando de dos cosas diferentes:

Por un lado, tendríamos que empezar a hablar de patrones de comportamiento. Para esto, alcanza con decir que nuestro cerebro crea rutinas una vez que aprende algo nuevo y sobre todo cuando repetimos seguido eso que hacemos. Por ejemplo, para andar en bicicleta, no nos vamos repitiendo: «primero un pie, ahora el otro, y así…».

Las rutinas, los patrones, todo lo que hacemos de modo repetido son hábitos.

Para no estar pensando cada vez que hacemos algo: ¿Cómo era?, los hábitos se vuelven no conscientes.

¿Qué quiere decir no consciente en este caso? Pues, que no la estamos pensando mientras la hacemos.

Pero otro dato interesante del cerebro es que nos apaña con cosas que no son ni tan sanas ni tan buenas. En este estudio, Steven Pinker, autor de How the mind works, se pregunta ¿porqué el pensamiento de comer gusanos nos da asco cuando son perfectamente nutritivos y saludables?

La respuesta es que nuestros deseos y creencias son tomadas por nuestro cerebro como información objetiva, igual a la que obtenemos desde nuestros sentidos.

Sabemos que el cerebro es, digamos, un dispositivo que interpreta información y actúa sobre ella.

Esta información puede ser algo objetivo que proviene del exterior, como el frío, o algo subjetivo, pero el cerebro las tratará como informaciones similares.

Además, si nosotros pensamos que no vamos a poder hacer algo, de modo inconsciente, nuestro cerebro se encargará de que lo olvidemos.

Y si por ahí lo llegamos a recordar, no moveremos ni un milímetro de nuestro cuerpo. Puede que entonces el pensamiento aparezca de modo reiterado, pero nunca avanzaremos a resolverlo, o lo vamos a hacer a desgano.

¿Pero cómo hacer para adquirir hábitos?

Hay distintas formas de empezar, pero lo importante es empezar con firmeza.

Las personas tendemos a cambiar en períodos de crisis. A mi me tocó en pleno embarazo, o sea que en mi cabeza, suponía que la vida de mi hijo estaba en juego y debía cambiar por él.  En ese contexto no me costó nada dejar de comer sal, luego harinas y por último azúcar. Lo hacía por mi bebé.

Muchas personas se replantean su vida desde cero cuando tienen un accidente o alguna enfermedad y por eso se dice que la palabra crisis significa oportunidad.

Ojo, no estoy diciendo que te tires delante de un auto para cambiar.

Preguntémonos por un segundo, ¿Porqué uno cambia cuando atraviesa una crisis?

Pues, porque el cerebro se ve forzado a ser creativo y a dejar de seguir una rutina porque esta ya no es efectiva e incluso la considera peligrosa. Es decir, modifica sus creencias.

Lo primero para adquirir hábitos es trabajar para modificar tus creencias.

1ro: Empezá por tu mente

Bueno, empieza por definir qué es lo que querés cambiar. Si lo que querés es implementar hábitos cotidiano, definí por cuál quieres o por cuáles querés empezar.

Definí en una frase un objetivo realizable a corto plazo. Una frase lo más concreta, objetiva y medible.

Pero si te sale escribir más, escribí más. Desarrollá todo lo que te gustaría lograr. Esto te servirá para el futuro, ya que podrás volver a leerlo y saber todo lo que lograste

2do: Tu cuerpo también necesita energía

Si estamos hablando de cambios, seguramente necesitarás energía. No vas a sostener mucho si tu cuerpo está agotado.

Empezá a comer comida real, de la que existía antes de 1900. Dejá los procesados y empezá a darte nutrientes de verdad.

Cambiá la sal de mesa que sólo contiene cloruro de sodio por otras sales que tengan los electrolitos más equilibrados.

Mis preferidas son:

  • SAL NEGRA DEL HIMALAYA
  • SALES DE MAR CON ALGAS
  • SAL DE POTASIO
  • SALES ROSAS DEL HIMALAYA (tengo 2 y salan distinto!)

Además podés incorporar suplementos de Ácido Ascórbico (la vitamina C de toda la vida, pero sin azúcares agregados) y de Vitamina B3.

Constantemente escucho que las personas quieren dejar la sal porque hace mal. Pero me temo que se entendió mal.

El Sodio y el Potasio son dos electrolitos indispensables para el funcionamiento celular. Básicamente, son nuestro combustible. Mucho más importantes que cualquier pedazo de comida.

El problema es que la sal de mesa sólo aporta Sodio. Y cuando hay un desequilibrio entre el Sodio y el Potasio que se ingiere, uno se enferma.

Esto no se soluciona dejando de consumir sal, sino buscando las sales que se encuentran en la naturaleza sin procesar. O bueno, con un mínimo procesamiento.

Además de sales, si sentís que siempre te falta un poco de energía agregá a tu dieta:

  • Magnesio
  • Ácido ascórbico
  • Vitamina B3

Y eliminá todo tipo de procesados, incluyendo harina y azúcar. Vas a ver cómo la energía te empieza a brotar por los poros casi inmediatamente.

3ro: Alejate de personas tóxicas

Así como te recomiendo eliminar las toxinas de los procesados, también es recomendable alejarse de esas personas que te tiran abajo la motivación, o peor, las que se la pasan frustrando tus planes.

Un ex novio que tenía me invitaba a comer sushi cada vez que me ponía a dieta. Y una vez ahí quería comprar el mejor vino que había. Y luego postre.

Realmente no tiene sentido estar con una persona que no te acompaña en tu crecimiento, porque te estanca.

No tengas miedo de quedarte sólx. Las personas indicadas aparecen cuando empezás a moverte por lo que realmente querés.

Y hablando de moverte…

4to: Re-Accioná

Nada como empezar a moverte para sentir que estás sosteniendo hábitos cotidianos.

Incluso si se trata de un proyecto laboral ¿Acaso vas a poder sostenerlo con tremenda tortícolis por pasarte horas en la computadora?

Organizá tus tiempos para siempre hacer ejercicios. Mover el cuerpo es fundamental para que los electrolitos lleguen a las distintas partes. Se oxigena el cerebro. Aparecen las ideas. Y unx descansa, se relaja y puede durar más.

La clave de sostener hábitos a lo largo del tiempo, es no querer hacer todo ahora mismo, sino darle tiempo. Y sobre todo, disfrutar el proceso.

Enfocate en que las distintas áreas de tu vida estén equilibradas y vas a ver que todo empieza a funcionar.


El primer paso

betu larrosa

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