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Motivación y dieta

¿Estás esperando que la motivación llegue a tu puerta para empezar a cuidarte?

Si te pasa que te cuesta encontrar la motivación para hacer cambios en tu alimentación, cuidarte en las comidas o frenarte ante los excesos

Es importante saber qué papel juega la alimentación en el nivel de motivación que tenemos día a día

Si querés cuidar tu alimentación, pero las situaciones sociales quiebran tu constancia y te terminás tentando con harinas, azúcares o alcohol

Pensemos en ese momento en que tomás una decisión, querés empezar a cuidarte: ¿Sos de patear la decisión y hasta que no te sentís sobrepasado por tu peso o tu salud, no dejás de comerte todo?

¿Y qué pasa cuando de verdad querés empezar a cuidarte, pero no podés? Puede ser que no te salga ni empezar o que hayas estado todo el día cuidándote pero al llegar la tarde, te morís por comerte todo…

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El otro día escuchaba un debate sobre alimentación vs motivación.

La pregunta era ¿hay que estar motivado para llevar una alimentación adecuada? O al contrario ¿es necesario llevar una alimentación saludable para estar motivado?

¿Hay que tener motivación para llevar una alimentación adecuada?

Motivación y dieta

Yo escuchaba un video en Instagram (@FedePazM) que sostenía que lo principal es tener la voluntad de hacer las cosas para hacerlas. O sea, que lo primero es la motivación.

Lo primero que hice fue chequear esto con la gente que me sigue en redes. Hice una encuesta y vi que la mayoría de la gente piensa que hay que estar motivado para empezar a cuidarse.

Por el contrario, desde la psicología cognitiva sostenemos que emoción, pensamiento y conducta están súper relacionados y que si modificamos uno, se modifican los otros.

Emoción, pensamiento, fisiología y conducta. Si modificas uno, se modifican todos.
Modelo de diátesis estrés

Es nuestra interpretación de la realidad la que determina cómo vamos a sentirnos y comportarnos frente a un hecho dado.

Pero además, hay que ver cada caso para saber desde dónde parte uno. No es lo mismo una persona que se viene cuidando un poco que otra persona que come afuera o bebe alcohol varias veces por semana.

Para esta segunda persona, una alimentación sana va a ser algo totalmente nuevo y le va a costar mucho más que a la primera persona romper con sus hábitos y rutinas establecidos.

El cerebro humano: creador de hábitos

Nuestro cerebro establece hábitos y rutinas para ahorrar energía  ya que el cerebro gasta mucha energía cuando está en funcionamiento. 

Por otro lado, nuestro cerebro le teme a lo desconocido. Esto es algo que nos permitió sobrevivir millones de años, así que está evolutivamente sustentado y, de hecho, aún hoy nos ayuda mucho, pero a veces nos frena. Sobre todo si hemos establecido Hábitos nocivos

Cuando quieras transformar los hábitos con los que te manejás por otros más eficientes, leé este artículo donde explico cómo establecer nuevos hábitos.

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Además de nuestro cerebro, nuestro sistema digestivo incide de modo más directo en nuestra alimentación, sobre todo nuestro intestino: el gran olvidado de la ciencia.

El gran olvidado de la medicina: nuestro intestino

Hace diez años, cuando iba a un gastroenterólogo, en vez de atenderme como yo quería, me pedía 5 estudios y me derivaba al psicólogo.

Yo ya era estudiante avanzada de psicología por esa época, así que sabía que la terapia no iba a solucionar mi gastroenteritis, así como tampoco soluciona el colon irritable ni ninguna de esas patologías. 

Así que me puse a investigar =)

Nuestro sistema digestivo incide en nuestra alimentación e incluso en nuestra motivación a partir de 3 factores: 

La flora intestinal:

La flora intestinal son millones de bacterias que viven en el intestino grueso. Ayudan en la digestión y deberían estar equilibradas formando un ecosistema sano. Hoy en día están desequilibradas en la inmensa mayoría de la población occidental.

Lo que se descubrió hace poco es que la flora intestinal cumple un papel fundamental en el crecimiento de las células del intestino: los eritrocitos.

La Dra. Natasha Campbell explicó cómo funcionan las células de nuestro intestino: son células que nacen, crecen y mueren en 24 horas.

Cuando son adultas digieren nuestro alimento. Pero para ello, debe haber una flora intestinal llena de bacterias beneficiosas que realicen una predigestión.

Además los eritrocitos necesitan otros elementos para nacer y crecer: colágeno, glucosamina, gelatina y otras moléculas, que son justamente las moléculas que forman nuestra pared intestinal. 

Estos «materiales de construcción» tienen que llegar a la pared intestinal para que puedan nacer nuevas células epiteliales y los ingresamos a través de los alimentos.

Una patología común que viene ocurriendo cada vez más es la disbiosis intestinal, es decir, un sobrecrecimiento bacteriano de alguna de las especies que desequilibra el ecosistema. En general son hongos o parásitos que se alimentan de azúcares, así que encima generan en nosotros una necesidad por los dulces.

Una red neuronal intestinal:

El sistema nervioso entérico tiene aproximadamente 100 millones de neuronas y lo asombroso es que estas neuronas están dispuestas de modo que forman una red o entramado similar al del cerebro. De hecho dicen que es del tamaño del cerebro de un gato

Además, este sistema nervioso puede actuar independientemente del cerebro. Puede recordar y aprender: lo que son dos funciones inteligentes. 

La serotonina y la Dopamina:

Son neurotransmisores que se crean en el intestino y viajan hasta el cerebro generando sensaciones de placer.  En la dinámica intestinal se genera más del 95% de la serotonina, el 50% de la dopamina y al menos otros 30 neurotransmisores más, que son enviados al cerebro a través del torrente sanguíneo y el nervio vago (un nervio que va desde el bulbo raquídeo -en el cerebro- directamente al intestino y viceversa).

Serotonina, noradrenalina, dopamina, acetilcolina y gran cantidad de otros muchos aminoácidos tienen su gestación en la flora vive en nuestros intestinos.

Cómo alimentarnos

Es importante establecer qué entendemos por comer adecuadamente. Después de mucho investigar, yo me decanto por una alimentación alta en grasas y baja en procesados.

Una alimentación saludable es una alimentación que proviene de la naturaleza y se aleja lo más que puede de la industria alimentaria que nos enferma.

Es importante diferenciar alimento de producto de la industria alimentaria. Si viene en paquete es un procesado. Así que incluimos dentro de los procesados a las harinas, azúcares, lácteos, aceites y bebidas alcohólicas. Y lo importante es reducirlos cada vez más. 

Algunos serán eliminados completamente de nuestra dieta, como las harinas y azúcar y otros como el aceite de oliva, manteca o ghee y sal marina, probablemente se sigan utilizando.

Si viene en paquete es un procesado.

Una persona que consume una cantidad adecuada de grasas y proteínas y que no consume procesados, va a estar motivada sin siquiera intentarlo.

Lo sé porque he visto estos cambios en mí. Como muchos, he sido muy poco estable con mi alimentación. He tenido etapas en que me súper cuidaba y otras en que me alimentaba mal a pesar de saber los efectos nocivos de una alimentación deficiente.

Y como ya mencioné en mi artículo sobre procrastinación, si te alimentás mal, procrastinás, estás desmotivada, cansada, te cuesta organizarte e incluso planificar, y sobre todo llevar a cabo aquellas cosas que planificás.

Tener minerales en el cuerpo nos brinda motivación ya que los necesitamos a nivel celular.
Tener minerales en el cuerpo nos brinda motivación ya que los necesitamos a nivel celular.

En cambio, dejar los procesados te motiva automáticamente. 

Cómo funciona la motivación

Ahora, y he aquí la cuestión del debate: ¿qué hace que a veces llevemos una alimentación adecuada y a veces no?

Puede haber varias razones: autoconfianza, miedo al rechazo, diálogos mentales negativos, pensamientos procrastinantes o culpógenos, pesimismo y más.

Muchas veces de lo que se trata es que no sabemos cuidarnos. No somos capaces porque nunca nos enseñaron a ponernos en primer lugar. Entonces creemos que no podemos hacerlo.

Hoy nos vamos a centrar en la motivación.

Motivación y alimentación

A veces no nos sentimos motivadas para llevar una alimentación saludable adelante y nos la pasamos esperando que la motivación llegue a la puerta. 

¿Qué es la motivación?

La motivación es el conjunto de procesos que nos lleva a encauzar nuestra energía en la consecución de propósitos.

Se trata de un proceso que nos dirige hacia objetivos o metas que dan ímpetu y dirección a la acción.

Pero una vez que ya tienes más o menos identificada tu meta, hay que empezar. 

La motivación llegará una vez que empecemos y nos ayudará a mantenernos enfocadas en nuestro propósito.

En cambio, las personas suelen esperar que llegue la motivación antes de empezar. Y esto no funciona así. Salvo que haya una crisis.

Si nos sentimos sobrepasados, puede que nos motivemos, pero hay formas menos extremas de motivarnos. 

Una crisis es un gran motivador y es lo que le ocurre a las personas cuando llega el verano y necesitan empezar la operación bikini. 

Pero la meta no estaba clara si dejamos el plan a medio andar. O tal vez se trata de que no supimos cómo llevarlo adelante.

Hay que ver el caso.

Motivación y dieta

Pero la desinformación con respecto a cómo alimentarnos influye muchísimo. Si tenemos nuestra flora intestinal desbalanceada, no nos va a resultar sencillo pasar de comer puras harinas a comer ensalada. 

¿Porqué? Porque la ensalada no es palatable. Es decir, no tiene la cualidad de ser grata a nuestro paladar. 

Los alimentos palatables nos gustan

Los alimentos palatables son los que nos gustan y los que queremos comer. Para ser palatable un alimento debe ser:

  • Rico en grasas,
  • Alto en minerales,
  • Alto en azúcares.

Se piensa que la grasa es un veneno y que dispone el escenario para muchas enfermedades, pero mucho peor es un edulcorante: un producto descubierto en un laboratorio.

Las grasas son beneficiosas

Las grasas son beneficiosas y además nuestro cerebro entiende que si hay grasas, es porque es tiempo de abundancia, o sea, verano, y no hace falta guardar reservas para el invierno porque debe faltar mucho.

Es decir que el cuerpo no almacena las grasas, lo que si almacena son los hidratos de carbono. Una dieta alta en grasas es saludable.

¿Cómo interactúa una alimentación alta en grasas con tu motivación? 

En principio desde el circuito insulino-dependiente. Al ingerirlas, no te sube el azúcar en sangre, por ende tampoco cae de modo abrupto ni genera cansancio para la digestión.

Es decir, te mantenés con energía. 

Además, las grasas son el «material de construcción» que necesita nuestro intestino para digerir bien.  

Al respecto, la Licenciada Elaine Gottschall, doctora en ciencias, publicó “Romper el círculo vicioso” un libro para mejorar la salud intestinal mediante la dieta.

Y ya desde entonces había tenido que lidiar con supuestos eruditos que sostenían que la alimentación no tenía nada que ver con la salud intestinal.

Por eso no alcanza con querer hacer una dieta durante 15 días y luego retomar nuestros hábitos alimenticios previos.

Conclusión

Es importante tener unos hábitos alimenticios sin procesados, porque la comida de verdad no viene en paquete, pero además, hay que ser constante. 

Hacer dieta durante 30 días no es saludable. Seguir pautas alimenticias todos los días del año, sí lo es. Incluso si alguna vez rompemos este hábito. 

Al sostener buenos hábitos alimenticios, tendremos mayor motivación en las distintas áreas de nuestra vida.

Pero recalco, para tener motivación en un área específica. Primero me planteo metas, tomo la decisión de empezar, empiezo y ahí me motivo y sostengo. 

La mente busca formas de concretar el objetivo que te pusiste. Esto es fundamental. 

Para estar motivado, primero hay que empezar. 

Así que, ¿Qué estás esperando para empezar?

betu larrosa

2 comentarios

Saludos Betu!

Me encantó este artículo por la simpleza en la transmisión del mensaje. Le escribo para felicitarla por el mismo y para preguntarle si en la sección que habla de la flora interstinal se refiere a los eritrocitos o a los enterocitos, que son las células epiteliales del intestino.

Muchas gracias!!

Gracias Carmen! No me había dado cuenta del error, por supuesto me refiero a los enterocitos. Me alegra saber que el artículo es claro, dado que se trata de un tema tan complejo que a veces cuesta transmitirlo. En el Instagram @psicobloggera podés encontrar un video que subí hoy con herramientas para aumentar la tolerancia al estrés y justo retomo algunas de estas cuestiones. Tal vez te interese!

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